Bebés en movimiento

Para aquellos que vayan a ser padres… ¡esta es la gran noticia! Seguramente no estaremos nunca preparados para ser padres sino que más bien se aprende sobre la marcha. Es una bonita carrera de obstáculos que se van superando con menor o mayor dificultad. Sin embargo, la ilusión y las ganas de ver crecer a un hijo es una de las mejores experiencias vividas por el ser humano. Primero en el vientre de la mamá durante 9 meses y después, desde que nace hasta sus primeros pasos. Estas son las primeras fases que como alumnos de la vida vamos a tener que superar. Cuando decidimos ser papás y mamás, entramos en un nuevo mundo de experiencias y oportunidades que nos enseñaran muchas cosas. 

En las próximas entradas, pretendo aportar información sobre el desarrollo motor del bebé, es decir, las diferentes etapas por las que pasa el bebé desde que empieza a respirar por su propio pie hasta que da sus primeros pasos. El desarrollo normal depende de aspectos emocionales, relacionales y afectivos, de la interacción de la mamá con el bebé y de la maduración de este. La maduración es un proceso activo de interacción entre: genética, maduración neurológica, estimulación del entorno, actitud y calidad del contacto entre la madre/cuidador principal/familia, principalmente, y el recién nacido. 

El cuerpo en movimiento es un proceso biomecánico perfecto donde todos los músculos y articulaciones trabajan para experimentar el placer de moverse y su entrenamiento. En él, interviene la respiración que participa de manera reciproca intercambiando energía.

El enfoque del que hablaremos se trata del acompañamiento al movimiento y el aprendizaje hacia la autonomía del bebé, en un entorno facilitado por el adulto el bebé desarrollara su propia gestión del tiempo, la elección en la variedad de juegos, posiciones y movimientos intermedios. La buena motricidad otorga al bebé seguridadconfianza en él mismo y el manejo de las dificultades. Gracias al movimiento el bebé aprende a conocer su cuerpo y a relacionarse con el entorno que le rodea.

Cada bebé difiere en su ritmo. Durante los primeros meses utilizarán sus propios reajustes posturales, los giros y el arrastre para conocer el entorno y sobre todo sus propio cuerpo. A partir de los 8 -10 meses un bebé cambia de posición más de dos veces por minuto, es decir, el bebé esta en constante movimiento.La riqueza de sus descubrimientos autorregula los diferentes tipos de actividades. El bebé encuentra parámetros como: la verticalidad, horizontalidad, oblicuidad, altura, profundidad, externo y interno, cerca y lejos, que le dan la posibilidad constante de tomar sus propias decisiones según sus gustos y necesidades. Para el bebé es más que una manera de juego funcional, es talento y modo de expresión. 

La comunicación con el bebé desde el primer momento, es fundamental para crear un vínculo saludable, es decir, hablarle desde sus primeros días, describirle cada actividad que vais a realizar juntos, desde la más sencilla (un abrazo) hasta la más compleja (cambiarle de ropa).

Bien, ¿cuál es el papel de los padres entonces?  La naturalidad motriz es un excelente indicador de la buena salud del niño, mejora la relación padre-hijo. Permite serenidad y confianza. 

Para terminar, el bebé estará expuesto al entorno que le ofrezcamos, tanto material como emocional. Por lo tanto, como padres, se trata de acompañarlo y respetar la progresión de las adquisiciones y su propio ritmo, porque acabará caminando igualmente. La progresión no siempre es lineal, es decir, un bebé puede dar sus primeros pasos y después descubrir el gateo. Nuestra función será asegurar un bienestar global, facilitar el entorno (estimulación indirecta), permitir las posturas que desee el bebé (y no la que deseamos nosotros) y favorecer situaciones de afecto mutuo.

¡Salud y amor !

 

Mari Rico

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